viernes, 20 de abril de 2012

Amargo, amargo

Antes de jugarse la ida de las semifinales entre Bayern - Real Madrid y Chelsea – Barcelona, todos daban por descontado un Clásico en la final de la Liga de Campeones pero hoy todo se ha dado la vuelta. Alemanes e ingleses festejaron y la situación pasó de blanco a gris oscuro.

El Madrid reprobó su ‘primera’ visita a Múnich

Bayern enfrentó a Real Madrid en Múnich, donde precisamente se jugará la final del torneo de clubes más importante de Europa, y ganó 2-1 en un partido extraño. Los merengues fueron favoritos, a pesar de no ser dominadores, siempre dieron la sensación de poder empatar o incluso ganar el partido en cualquier momento.

Los alemanes no cedieron a la falsa expectativa y con un Ribéry encendido, más un Robben irregular, pero picante por derecha,  supieron desnudar las falencias en las bandas del equipo dirigido por José Mourinho y así encender las alarmas para lo que será el partido de vuelta.

Una anotación de Ribéry, bastante discutida por un supuesto offside anterior, y un tardío gol de Mario Gómez, apagaron los exhaustivos gritos tras el empate transitorio de Özil.

A pesar de la ventaja parcial, la serie no está para nada definida. Aunque los merengues no ganaron, el resultado es favorable–por el gol de visitante.  Aún así los merengues no deben confiarse del peligroso equipo alemán.

Drogba le armó un ‘lío’ a Messi

En la otra semifinal se enfrentaban Chelsea y Barcelona reeditando el llamado ‘Escándalo de Stamford Bridge’ del 2009. Esta vez sin el polémico árbitro Obrevo, quién no concedió más de cuatro penales a la escuadra inglesa hace tres años, el Chelsea sí pudo derrotar al Barcelona con un juego totalmente físico y una única anotación del incansable Didier Drogba.

24 tiros a gol de los catalanes no fueron suficiente para derrotar a Petr Cech, quien evidentemente estuvo en una de sus mejores noches. Por otro lado, la defensa del Chelsea fue un verdadero bloque que nunca pudo ser derrotado por los blaugranas.

Nada pudo hacer Messi para pasar por delante de Terry  o Cahill y, precisamente, en una pelota que perdió el argentino en el medio campo nació el gol de los ‘blues’. Robó Lampard, abrió para Ramires, se conectó con Drogba y el viejo marfileño facturó.

Suficiente para cerrar un partido táctico donde todo le salió a Di Matteo y, dejando fuera las estadísticas, al parecer, Guardiola quedó debiendo.

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