El Chelsea ganaba en San Paolo con gol de Mata y Villas Boas veía la luz pero pronto Lavezzi y Cavani le dieron vuelta y encendieron el respirador artificial del portugués, quien ahora se encuentra en un nido de serpientes.
El partido arrancaba con la notica de que el entrenador Blue les bajaba el pulgar a Ashley Cole, Essien y Lampard, directores de orquesta del Chelsea. Villas Boas había pedido una crítica a sus jugadores y posteriormente no había soportado las inacabables quejas de sus dirigidos.
Un error de la defensa napolitana en los primeros minutos era capitalizado por Mata y devolvía de momento la vida a su entrenador.
Pero la razón puede más que la suerte y poco tiempo después, sobre el 38, el Pocho Lavezzi la mandó a colgar a un ángulo. 1 a 1 transitorio. Todos se miraban. Antes del descanso Cavani apareció en el área y la metió, a pesar que de una manera poco ortodoxa y con el hombro le daba la vuelta al marcador.
La improvisada defensa del Chelsea parecía una gelatina, era penetrable por cualquier sector. David Luiz y Cahill nunca supieron adaptarse y Lavezzi compró y pagó, 3 a 1. Napoli ganó el partido y luce bien en la serie.
Villas Boas se encuentra en un pantano y ha perdido el rumbo. Se ha estancado en un nido de serpientes donde aficionados y jugadores quieren su cuello. Si antes contaba con el incansable apoyo de Abramovic, hoy el magnate tiene canas verdes y ha preferido lavarse las manos.

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