jueves, 1 de marzo de 2012

¡A Contador le cortaron las piernas!

Los conflictos de intereses, el desorden y la búsqueda de culpables por los excesivos casos de dopaje que se han presentado en el ciclismo en los últimos años se han cargado una primera víctima, Alberto Contador.

El tema más popular de lo que va del mes de febrero es el “Caso Contador”. El ciclista que ingirió clembuterol recibió el miércoles pasado la máxima sanción que podía obtener: Dos años de suspensión, retirada de los premios ganados durante este periodo y, seguramente, una multa económica –sin contar las pérdidas cuantiosas que generará el deportista por auspicios e imagen-.

Si bien la cantidad de la sustancia en el cuerpo de Contador era mínima, no había sido ingerida en día de Tour sino en día de descanso y no influía absolutamente en cualquier actividad física que el ciclista desenvolviera, su descuido merecía una sanción, pero no una tan exagerada como la que obtuvo.

Carece de lógica el hecho de que el deportista reciba una sanción ejemplar, la máxima posible, pero a la vez se diga que no existen fundamentos para sustentar el fallo del juez. Es una demostración vergonzosa de abuso de poder por parte del TAS.

Queda claro que el Tribunal Arbitral del Deporte tomó una decisión a ciegas, con la simple prueba del Clembuterol, pero sin demostraciones de cantidad ingerida, cómo la sustancia ingresó al cuerpo del deportista o cúando sucedió. Únicamente se basó en la popularidad del español para cargárselo y demostrar que hay poder y que la lucha contra el dopaje y la trampa están ahí.

Gracias a aquellos organismos justicieros carentes de sentimientos y sentido alguno, Contador no podrá disputar los Juegos Olímpicos de Londres y se perderá el Tour 2012. Casi entre lágrimas el ciclista ha salido con honra, y con la poca fuerza que le queda, a decir a sus fanáticos que no decaerá, que seguirá en el deporte y seguirá de manera limpia, como siempre lo ha hecho, una vez terminada la sanción.

El español estaba convencido que sería absuelto pero las decisiones burocráticas y el intento de demostrar ser organismos implacables en contra del dopaje, llevándose por delante a cualquiera que se cruce en el camino, dejan claro que aquella frase que popularizó Diego Maradona en el 94 es perfecta para la ocasión: Le cortaron las piernas. A Contador le cortaron las piernas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario